Sonidos matutinos en la calle de Molló

Héctor Villanueva 1 minuto di lettura

Un despertar musical

En la empinada y angosta calle de Molló, los sonidos matutinos son inconfundibles. Afortunadamente, el tráfico vehicular es escaso, permitiendo que la melodía de la naturaleza se escuche con claridad. Al amanecer, los gorriones y las golondrinas inician su canto, creando una sinfonía que recuerda tanto a un despertador estridente como a una pieza amena de Mozart.

Trabajo en los huertos

En los huertos traseros de la calle, Josep, un hombre de setenta años que se mueve con la flexibilidad de un junco, ya se encuentra en plena faena. Se dedica a cuidar sus cebollas, repollos y tomates, productos que generosamente compartirá con sus vecinos. Este ambiente de colaboración y conexión con la naturaleza convierte a Molló en un lugar especial, donde la música de la vida cotidiana resuena en cada rincón.