La lucha por el acceso a las playas urbanas
La playa como espacio público
Como nativa de la Costa Daurada, siempre he considerado la playa un lugar amplio al que se accede fácilmente. A menudo, desconfío de quienes, especialmente en Barcelona, afirman que nunca visitan la playa de su ciudad, alegando que está sucia y llena de gente. Estas críticas suelen ser infundadas, ya que muchos no frecuentan estos espacios. Las playas urbanas, por su naturaleza cambiante, son uno de los pocos lugares donde se da una convivencia interclasista y orgánica, un fenómeno casi milagroso en tiempos de segregación urbana.
Activismo y defensa del espacio costero
En el barrio de Prosperitat, los vecinos celebran cada verano una playa urbana que ha sido un éxito comunitario durante más de 40 años, con actividades como torneos de vóley y cine al aire libre. Sin embargo, la lucha por el acceso a las playas se intensifica. Recientemente, activistas en Calvià tomaron el control de una playa privatizada por un hotel, disfrutando del espacio y reivindicando su uso. De igual forma, en la Malvarrosa de València, los vecinos continúan llevando sus mesas de camping a la playa, manteniendo su derecho a disfrutar de un bocadillo al atardecer. Este acto de resistencia es esencial para recordar la importancia del acceso a estos espacios.
En Italia, movimientos como Mare Libero trabajan para revertir décadas de privatización de las playas, una situación que resalta la necesidad de proteger cada grano de arena.
