La jubilación flexible: ¿trabajar hasta los 100 años?
La decisión de jubilarse
“Si amas tu trabajo, siempre estarás de vacaciones”, decía mi abuelo mientras recordaba su imprenta a los 70 años. Esta idea resuena con Fiona Stewart, directora de longevidad y pensiones del Banco Mundial, quien a sus 56 años se muestra entusiasmada con su labor. Aunque el banco establece la jubilación a los 67, Stewart defiende que cada persona debería decidir cuándo retirarse, independientemente de su edad.
Preocupaciones y oportunidades
Sin embargo, esta propuesta genera inquietud entre algunos sindicalistas. Argumentan que no es lo mismo extender la carrera de un ejecutivo que la de un trabajador de fábrica. Temen que, al flexibilizar la jubilación, se retrase su propia salida. Por otro lado, los jóvenes temen que los mayores ocupen los puestos que desean. Ignoran que el empleo no es un recurso limitado; cuanto más se crea, más oportunidades surgen para todos.
La historia del progreso humano se basa en la capacidad de elección. La posibilidad de combinar pensión y trabajo es un avance que requiere flexibilidad. La longevidad está aumentando rápidamente; países como Tailandia y Costa Rica han duplicado su población mayor de 65 en solo dos décadas. Con más de 1500 millones de personas laborando con más de 50 años, este fenómeno debe ser gestionado adecuadamente para no convertirse en un fracaso.
Stewart sugiere que aquellos que deseen seguir trabajando deberían ver incrementadas sus pensiones al momento de cobrar, y que la tecnología permite crear sistemas de jubilación personalizados. En EE.UU., los trabajadores mayores de 60 son más productivos que los de 30, lo que pone de relieve la importancia de la experiencia en el ámbito laboral.
Sin embargo, existe preocupación de que la vida se alargue más rápido que la capacidad de los estados para financiarla. A medida que los octogenarios ahorran más, es fundamental que quienes puedan seguir trabajando lo hagan.
