Accidente ocular: mi experiencia con el mal de córnea

Héctor Villanueva 2 minuti di lettura

Un golpe inesperado

Escribo estas líneas mediante una aplicación en mi teléfono, siguiendo las indicaciones de mi médico. Los últimos días los he pasado en la penumbra de mi hogar, acompañado únicamente por la radio, a la que agradezco por su compañía, especialmente a RAC1. Todo comenzó con un accidente doméstico que dañó la córnea de mi ojo derecho. Estaba en medio de los preparativos para marcharme a trabajar durante un mes en un carmen del Albaicín, justo frente a la majestuosa Alhambra, tras recibir la invitación del Centro Andaluz de las Letras.

Planes interrumpidos

Al principio, pensé que el daño en mi ojo no era grave, un simple golpe sin mayores consecuencias. Ignorando las señales, continué con mis planes. Disfruté de un almuerzo con un amigo en la bodega Pàdua y más tarde recogí mi ordenador, que había sido reparado tras una avería repentina, un hecho que ahora considero una premonición de mi problema ocular. Para protegerme del intenso sol del sur, pasé por la sombrerería Mil y adquirí un panamá de ala ancha. Esa noche, aún me distraí con ‘Maratón de otoño’, una película soviética ambientada en mi añorado San Petersburgo, que narra la historia de un traductor atrapado entre obligaciones que no puede eludir, sin rumbo fijo.