La convivencia de turistas y veraneantes en Mallorca

Héctor Villanueva 1 minuto di lettura

Una mañana en el pueblo

A primera hora de la mañana, un aire fresco se cuela por las persianas mallorquinas, brindando una sensación de calma. Al fondo, se escucha el canto de un gallo, mientras dos campesinos conversan al pasar por la calle rumbo a su trabajo. En breve, las campanas de la iglesia marcarán el inicio del día.

Turistas y veraneantes en agosto

Durante el mes de agosto, el pueblo se llena tanto de vecinos como de visitantes. Cada año, la cantidad de turistas aumenta, mientras que el número de veraneantes disminuye. Los veraneantes suelen contar con una casa propia en la localidad o alquilan la misma vivienda cada año, convirtiéndola en su refugio por un mes. En contraste, los turistas optan por alojamientos temporales, sin la intención de regresar a esos lugares.