Reflexiones en vuelo hacia EE. UU. sobre civilizaciones amenazadas
Un viaje incierto
Mientras me encuentro en un avión con destino a Estados Unidos, me pregunto si en las próximas diez horas de vuelo el presidente de ese país lanzará alguna amenaza sobre civilizaciones antiguas. Esta inquietud se ha vuelto habitual, ya que parece que la destrucción de culturas milenarias se ha convertido en una práctica casi rutinaria.
Un patrón preocupante
La primera vez que se acaba con una civilización puede resultar doloroso, pero con el tiempo se desarrolla una extraña familiaridad con este proceso. La historia reciente nos enseña que la capacidad de desmantelar culturas y sociedades no es solo un acto de poder, sino también un reflejo de la política internacional actual. La pregunta que surge es: ¿quiénes somos nosotros para decidir el destino de otras naciones?
